Al pino de Onteniente,
a ese que le seca el poniente y el levante le hiela,
a esa alma yerta que besa la lluvia de tormenta,
cuyo ramaje terco rebrota entre linaje maderero,
ese que al carpintero le sirve para encarcelar los
andares y blindar los pensares.
A ese cuyo nervio enraíza en la tierra que cubre
la sierra que parió su persona,
al que tiñó de rojo la savia la destreza de un alma
enamorada quedando grabada su curtida corteza.
Al que brindo homenaje sirviendo de paje a sus
ebrios olores,…
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Publicado el mayo 11, 2009 a las 10:33pm
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