
Arcoíris de las hadas
Y sí,... definitivamente los colores de esos pétalos coincidían con los colores de cada día según los ángeles.
Cada mañana en los blancos baldosines del baño de la pensión hallo colores salpicando con profusa alegría el aburridor y aséptico blanco de las paredes y piso de la ducha.
Ya me habían dicho que en esta pequeña y amurallada ciudad las mujeres son bellísimas y que en una época muy lejana, por allá en los principios del descubrimiento, en las carabelas españolas llegaron con los ingleses, franceses y alemanes los gnomos, duendes, hadas, y elfos enredados entre sus antiguos baúles.
Ya en esos días se murmuraba que las hadas se bañaban con coloridas flores.
Y casualmente?, el sábado son rosas, rosadas las pequeñísimas briznas en las paredes, el domingo casi imperceptibles...pero esforzando la vista...allí están esas ligeras sombras: blanco sobre blanco; al siguiente día encuentro restos de flores azules y el martes son amarillos los pétalos, luego el miércoles pistilos anaranjados, el violeta de las corolas acompañan el jueves. Y el viernes antes de la afeitada de rigor para el fin de semana, es día de fiesta: la paleta de cualquier pintor sería feliz con tanto color.
Más no logro verla..., cuando llego para mi aseo diario ya ha salido y al parecer por más que varíe la hora, así sea madrugando, siempre tengo la impresión de su ligero paso antecediéndome; hasta siento el suave olor el sábado de los novios o como le llaman también a la flor de la habana o sea la adelfa, acompañada de ese suave y sensual aroma de la rosa.
El día del Señor me recibe el olor del heliotropo desde que abro la puerta y al salir aun me acompaña la azucena en mis fosas nasales.
Lunes de zapatero? el zapatico de la virgen se muestra más por su color azul rey-Prusia que por su delicado aliento. Y aquella tan aristocrática Isabel Segunda solo deja unos cuantos diminutos pétalos azul cielo.
Las capitanas con su olor pimentado entran el sol el martes y el anaranjado de los pétalos del bledo de chupa acompaña el olor de los capachos, el miércoles tan radiantes todos como las amapolas.
El jueves...esos tintes lilas, violetas elevan el espíritu recordando la suavidad del olor de la lavanda
¡Y el viernes! ese día el olfato es insuficiente: rosas, tú y yo, cayenas, margaritas, albahacas, balsaminas, jazmines, girasoles, violetas africanas, musaendas, florones, corales, todas brillan por sus colores o aromas vaticinando un día festivo.
Sólo siento la ráfaga de su salida.
He dudado...Será una mujer, una hada o tal vez una mariposa?.
O...las tres a la vez?
Ya sé cómo es barrer la basura de las hadas. Es de colores y pequeñísima. Hacerlo me alegra. Lo hago antes de mi ducha, para no ensuciarla con mis burdas y groseras aguas jabonosas, sería agraviarla.
Pasan los días y cada vez me fijo en todas, altas, jóvenes, bajitas, viejas, maduras, pesadas, ligeras, morenas, cobrizas, negras, rubias o rojas como el fuego, blancas casi transparentes, calladas, risueñas, inocentes, misteriosas, explosivas, sensuales, profundas...pero a ella no logro hallar.
Y de todas maneras...si me tropiezo con ella, la reconoceré?
Sí. Sentiré todas sus flores alrededor de su aura flotando iridiscentes como sus aromas, bajo la luz- no sé si del sol o de la luna-
2006.feb.